Historia del piloto 1. Equipo Tec

 

En nuestra región del Bajío, en México los niveles de contaminación en el agua subterránea de arsénico y fluoruro están aumentando considerablemente. Nuestra agua subterránea es fuente de suministro de agua para toda la región (680 mil personas aprox.). Cuando se trata de mitigar este problema, las tecnologías de tratamiento apropiadas de bajo costo no son accesibles. Como organización, Caminos de Agua ha utilizado la recolección de agua de lluvia como una solución para que la gente no consuma agua subterránea contaminada. Esta solución tiene éxito, sin embargo tiene limitaciones. Al expandir nuestro enfoque al tratamiento de aguas subterráneas (GTS por sus siglas en inglés “Groundwater Treatment System”), Caminos puede tener un mayor alcance y ofrecer diversas soluciones para las personas que necesitan agua segura y saludable.

Con un enfoque en el desarrollo de soluciones accesibles y de código abierto, Caminos de Agua ha pasado miles de horas investigando y probando alternativas para el tratamiento de aguas subterráneas. El mundo se ha centrado desde hace mucho tiempo en el tratamiento bacteriológico del agua (Aeromonas spp., E. coli, Helicobacter pylori, Pseudomonas, Salmonella typhi, Shigella o Vibrio cholerae…), pero cuando se trata de otro tipo de contaminantes, incluyendo el arsénico y el fluoruro, hay una falta de tecnología accesible. Vemos esto especialmente en nuestra región. Para combatir el hecho de que las soluciones efectivas y de bajo costo para el tratamiento de aguas subterráneas no están disponibles fácilmente, Caminos se embarcó en la misión de comprender mejor las tecnologías existentes y crear una solución que podría ser de origen local y de rápida implementación.

En el laboratorio, el Equipo de Tecnología (equipo TEC) de Caminos trabajó durante más de cinco años, realizando experimentos con diversas tecnologías de tratamiento relacionadas específicamente con el arsénico y el fluoruro. La eficacia de estas tecnologías puede depender en gran medida de las condiciones específicas del agua regional. Por lo tanto, Caminos se aseguró de obtener agua local con diversas condiciones para realizar los análisis.

Trabajando en colaboración con líderes mundiales de WASH, el equipo se basó en la tecnología del carbón de hueso para la adsorción de flúor y comenzó a producirlo internamente, probando y mejorando los métodos durante todo el proceso. Mientras tanto, también probamos una variedad de medios de adsorción comerciales. Dentro de este proceso, el equipo de tecnología vio resultados prometedores con un óxido de hierro granular, llamado Bayoxide. El equipo también colaboró en el desarrollo de la configuración de la columna de adelanto/retraso (lead-lag), para optimizar la capacidad de los medios de adsorción.

A medida que avanzaba el aspecto tecnológico del tratamiento de aguas subterráneas, el equipo reconoció que el próximo desafío era desarrollar cómo se implementaría y cuáles serían los requisitos para el monitoreo y las pruebas. Caminos reconoce que la tecnología nunca es una solución en sí misma y que solo tiene éxito con una dedicada capacitación y participación comunitaria. Caminos se guía por la noción de que todos somos agentes de nuestro propio cambio y seguimos los procesos de toma de decisiones de la comunidad. Por lo tanto, el objetivo del programa del piloto 1  se convirtió no solo en comprender el rendimiento técnico de la tecnología de tratamiento, sino en ejecutar un sistema operativo a gran escala junto con los usuarios. Con esto vino la oportunidad de observar la interacción del usuario y los requisitos de muestreo y mantenimiento.

La comunidad que inicialmente nos vino a la mente como lugar para implementar el primer programa piloto fue una comunidad rural con altos niveles de contaminación de aguas subterráneas, Pozo Ademado, en San Diego de la Unión, Gto., Caminos se acercó a la comunidad para dialogar la posibilidad de trabajar mano a mano en el proyecto. Después de conversaciones sobre los detalles del proyecto, los miembros de la comunidad, lamentablemente, decidieron no participar. El piloto solo sería útil a una cantidad limitada de familias y les preocupaba que creara un conflicto. Además, debido a su naturaleza piloto, se requeriría más participación de la habitual para recolectar muestras y tomar lecturas. Al final, decidieron que esto no era posible.

Afortunadamente, se hizo otra conexión y se avanzó en una asociación para instalar el primer piloto en una granja de algas espirulina ubicada cerca del terreno donde Caminos de Agua desarrolla varios de sus proyectos. El propietario de la finca, reconociendo que la regulación gubernamental exigía tener arsénico limitado en su producto, se interesó en el proyecto para tratar el agua que usaba para cultivar su alga espirulina.

Se hicieron planes para instalar un sistema que trataría alrededor de 2,300 L / día de agua, que estarían adaptadas a las tuberías de la toma de agua existente, junto con el tratamiento de Bayoxide, alojado dentro de nuestro diseño de columnas de PVC. Ésto se convirtió en la base de esta prueba Piloto 1.

El sistema funciona de la siguiente manera. El agua del pozo local ingresa al tanque de almacenamiento y primero se trata con filtros de sedimentos para eliminar el polvo y mugre. Luego fluye a través de dos columnas de tratamiento de Bayoxide, para eliminar el arsénico del agua. Luego, el agua se dirige a un tanque de almacenamiento de agua limpia, donde se bombea para su uso en los tanques de cultivo de espirulina. El agua sale del sistema con niveles de arsénico por debajo de la recomendación de la OMS para agua saludable y lista para apoyar el proceso de crecimiento de algas en la granja.

Después de un año de monitoreo y pruebas, el piloto 1 había producido con éxito más de 700,000 litros de agua tratada con un costo de alrededor de $20 pesos por cada 1,000L. Después de un año de mucha información acerca del tratamiento y análisis de agua, el equipo de Caminos había adquirido un conocimiento valioso del sistema, su rendimiento y operación. El piloto 1 estaba listo para ser transferido a un uso prolongado por la granja de espirulina. Desde principios de 2020, el piloto ha seguido produciendo agua sin arsénico para el usuario y está en uso.

Este primer piloto ha sentado las bases para el trabajo futuro en el tratamiento de aguas subterráneas. La siguiente etapa involucra un sistema capaz de eliminar no solo arsénico, sino también fluoruro, entre otros contaminantes, esperando que pueda ser ampliado a nivel comunitario.

Traducción al español

Matilde Alberny

 
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